Síndrome de intestino irritable
Un enfoque positivo del trastorno de la interacción intestino–cerebro, sin convertir el diagnóstico en una exclusión interminable.
1. Patrón clínico
Dolor abdominal recurrente relacionado con la defecación y acompañado por cambios en frecuencia o forma de las heces. Distensión, urgencia y sensación de evacuación incompleta pueden coexistir.
2. Criterios de Roma
Roma IV exige dolor abdominal, en promedio, al menos un día por semana durante los últimos tres meses, asociado con dos o más cambios relacionados con defecación, frecuencia o forma de las heces, con inicio al menos seis meses antes. Roma V actualiza el marco; debe verificarse la versión usada en docencia o investigación.
3. Subtipos
La escala de Bristol permite clasificar SII con estreñimiento, con diarrea, mixto o no clasificado. El subtipo puede cambiar con el tiempo y orienta el tratamiento predominante.
4. Señales de alarma
Sangrado digestivo, anemia, pérdida de peso involuntaria, fiebre, masa, inicio tardío, síntomas nocturnos importantes o antecedentes familiares relevantes justifican evaluación dirigida y reconsiderar diagnósticos orgánicos.
5. Evaluación y manejo escalonado
- Historia clínica, medicamentos, dieta, patrón intestinal y examen físico.
- Pruebas limitadas según perfil clínico; evitar paneles indiscriminados.
- Explicación del diagnóstico y objetivos compartidos.
- Intervenciones dietéticas estructuradas, actividad física y tratamiento del síntoma predominante.
- Considerar terapias dirigidas al eje intestino–cerebro y derivación cuando la respuesta sea insuficiente.